Conocí a Cecile Quéau en Marzo del 2022, mientras estaba viajando por la zona de Traslasierra, en Cordoba. Me recibió en su casa/jardín/laboratorio y, automáticamente, me enamoré de su manera de ver y hablar del mundo, la naturaleza y, obvio, las plantas.
Cómo definirías tu perfil como herborista?
Creo que la particularidad de mi trabajo es que soy a la vez herborista, productora y terapeuta. Paso parte del tiempo en el campo y en el monte, cultivando y cosechando en contacto con las plantas vivas, otra en la Herboristería, para la venta, almacenando, transformando y administrandolas. Y otra gran parte, estoy entre los cuerpos humanos vivos, sosteniendo también nuestra información en simbiosis con la de las plantas, en post de la salud física, emocional y mental.

Algo que me resultó cautivante cuando te conocí fue tu sensibilidad al observar las plantas, qué podemos aprender sobre los beneficios terapéuticos de las plantas a través de la observación?
Uuuhhh… Ahí invito a las personas que resuenen con esta pregunta a explorar lo que Paracelso llamó la “Teoría de las signaturas”. Tiene que ver con recordar y considerar cada ser vegetal en sus comportamientos y características evolutivas; donde crece, qué sabores tiene, qué forma y qué colores manifiesta, como y cuando florece… Todo esto es una información valiosa que se teje en analogías con lo que sucede en el cuerpo humano, en sus capas biológicas y anímicas.
Cuando te conocí me contaste sobre el proyecto de reforestar tu propia hectárea en Luyaba, Córdoba. Cómo nació el deseo de hacer tu propia agrofloresta?
Hace un tiempo, tuve el privilegio de llegar a comprar la mitad de un lote en la parte baja del pueblo, en las tierras agrícolas. Justo, cuando estaba empezando a sentir y diseñar cómo plasmar mi sueño de producción de medicina con las herramientas de cultivo que venía juntando desde mis 19 años y las ganas de reforestar, el universo hizo llegar a Bruno a mi vida. Él estaba viajando, y venía de pasar unos años trabajando con el método agroflorestal en Brasil, donde se está desarrollando mucho. Así que durante dos años, estuvimos plasmando e implantando este diseño agroflorestal en una parte desmontada del terrenito; la agrofloresta medicinal donde hace más de un año que sigo trabajando sola, armando equipo de trabajo de a poco.

Hoy ese proyecto es una realidad y, por lo que veo en redes, mucho de eso es gracias al trabajo colectivo entre humanos y plantas. Cómo es la dinámica de trabajo y cuidado en la agrofloresta?
La agrofloresta, también llamada agricultura sintrópica, es una actividad humana que permite regenerar los ecosistemas degradados en muy poco tiempo, produciendo lo que necesitamos para vivir en salud; alimento, medicina y otros recursos. Nos vuelve a situar cómo un agente regulador y potenciador de nuestro ecosistema, mediante nuestra capacidad para intervenirlo con la siembra y la poda, todo en profunda observación y diálogo con lo vivo; la conciencia y la capacidad de diseñar el espacio y el tiempo. Es muy potente, porque no cambia solamente nuestra forma de cultivar, sino de habitar un papel existencial.
Además de propiedades físicas y principios activos, qué otros beneficios tienen las plantas en nosotros?
Las plantas susurran la información de miles de años de evolución a nuestro inconsciente biologico, permitiéndole recordar… Nos reconectan con nuestra sensorialidad, nuestra sensibilidad, nuestra inteligencia visceral. Nos habilitan la posibilidad de entrar en procesos que tienen a la vez la templanza y la contundencia de la tierra y del agua…

Una planta con la que estés resonando en este momento y por qué:
La avena florecida. Nunca hubiese salido apechado que un “pasto” pueda ser tan venusino, generoso, abundante, amoroso. Este año es el segundo en cual la cosecho para la Herboristería, y no me canso de explorar su toma y sus efectos. Por nombrar uno solo, su trabajo sobre la mucosa intestinal favorece la emisión de serotonina, una gran hormona del placer y del bienestar.
Una planta que te conecte con tu infancia y el juego:
Los robles. Sus ramas fuertes para trepar y armar cabañas. Sus bellotas para juntar, pintar, tirar, usar como monedas… Y los hongos en su madera muerta, para armar pociones.
Si fueras un paisaje serías un:
Bosque de Bretaña, con una antigua casita de piedra a la orilla de un claro, de la cual sale un olor a castaña tostada al fuego.
Si fueras una estación del año serías:
Una primavera con lluvias frecuentes.
Un aroma:
La floración del Palo amarillo (Aloysia gratísima)
Una sensación:
El calorcito en el pecho del agradecimiento auténtico.
